Capilla Castrense

La Parroquia castrense de San Andrés de la ciudad de A Coruña está situada entre las calles de San Andrés y la calle Nueva, en el centro urbano.

Llama la atención por ser una iglesia bastante grande, de piedra, con catorce columnas terminadas en punta y un campanario de la altura de un edificio de diez pisos

Fue construída a finales del s. XIX por iniciativa de Eusebio Da Guarda. Es de cantería en estilo neorrománico y tiene una sola nave de cinco tramos y ábside semicircular. La fachada frontal está dividida en dos cuerpos, la inferior con portada abocinada y puerta con arco de medio punto y arquivoltas decoradas con detalles geométricos y un tímpano. La superior consta de tres partes con ventanas con arcos, rosetones con motivos geométricos y vegetales y una torre rematada en forma piramidal. Los contrafuertes de la portada y de los laterales terminan en pequeñas torres. Está situada en el centro de la ciudad.

Fue una iglesia que construyeron los miembros de la Cofradía de Mareantes y Pescadores de la ciudad en el siglo XIII. Primero fue una capilla, que levantaron los pescadores coruñeses para honrar a su apóstol pescador, que fue además el primer discípulo en seguir a Jesús. El lugar donde se ubica la capilla no es casualidad puesto que en la época de la construcción la playa del Orzán llegaba hasta donde hoy se levanta la iglesia. No sólo hubo capilla en honor a San Andrés; también se construyó un hospital que desapareció con la invasión inglesa.

Pasaron los años y llegó el degaste del templo, cada vez más deteriorado por el efecto del tiempo. Cuando el culto se convirtió en práctica imposible en su interior, los Mareantes se vieron obligados a firmar un convenio con Eusebio da Guarda. Él se comprometería a levantar una nueva iglesia siempre y cuando sus propietarios accedieran a que el benefactor y su esposa, Modesta Goicouría, fueran enterrados en la iglesia.

Firmado el convenio, Eusebio da Guarda trasladó a los pescadores su intención de levantar una Iglesia Mayor, y para ello intentó incluso comprar los terrenos de la calle del Sol y del Boquete.
La iglesia quedó tan bonita que los pescadores se arrepintieron del convenio y quisieron recuperar sólo para ellos la iglesia. Iniciaron un pleito con Eusebio da Guarda que duró nueve años y que, finalmente, no se resolvió.

Entonces en esa época se publicó un decreto que privaba a las cofradías de personalidad jurídica y, por tanto, les impedía tener posesiones. La iglesia de San Andrés pasó a manos del Arzobispado de Santiago y así continuó, atendida por un canónigo de la Colegiata, hasta la Guerra Civil, en que fue cedida a los militares destinados en A Coruña para disponer de un lugar de culto. Y, así, desde 1937 se le llama iglesia castrense, al servicio de las celebraciones y el culto de los militares.